«No marquen AC» o cómo la izquierda partidista nos manipula para limpiar su proceso constituyente

Este lunes, la Mesa de Unidad Social hizo un llamado público a la ciudadanía para marcar AC (Asamblea Constituyente) en el plebiscito que se llevará a cabo en abril, lo que rápidamente generó una reacción adversa en gran parte de la izquierda, quienes tildaron a esta iniciativa como una forma de generar boicot y poner en riesgo la aprobación de una Convención Constituyente.

Entre las razones para afirmar eso, prima la creencia de que marcar AC servirá como una excusa para anular votos a favor del cambio constitucional, lo cual eventualmente podría
llevar a una derrota de la mayoría de la voluntad ciudadana, que se inclina por el “apruebo”.

Pero ¿Qué tan cierta es esta afirmación? ¿Es una contracampaña con fines reales o una burda forma de esconder la basura debajo de la alfombra de parte de la izquierda partidista?

Para responder esto, primero debemos rememorar lo sucedido en las elecciones presidenciales del 2013. En aquél año, se gestó una campaña masiva para marcar AC en el voto, la cual incluso fue apoyada por muchxs políticos -principalmente aquellos que más tarde serían los fundadores del Frente Amplio, como el Diputado Giorgio Jackson- que en estos momentos se oponen a repetir tal protesta.

Esta campaña, liderada por la izquierda no bacheletista -recordemos que el FA no existía en aquel entonces como tal-, tuvo los mismos cuestionamientos de parte de sectores de la izquierda, como por ejemplo el entonces candidato presidencial Marcel Claude, quien amenazó al electorado con la anulación de su voto en caso de que marcar AC. Esto llevó a que el propio Servel tuviese que pronunciarse al respecto para aclarar dudas.

En octubre del 2013, el actual Presidente de la Directiva del Servel, Patricio Santamaría, aseguró en una entrevista con CNN que Claude se equivocaba rotundamente, señalando que: “Ese voto se cuenta para la preferencia que está marcada y además se registra, en la parte de observaciones del acta, indicando la preferencia marcada y el tipo de marca, señal, gráfica, sigla, dibujo, etc”.

Además, en aquella ocasión Santamaría fue crítico con la ciudadanía y los políticos que aseguraban que tal iniciativa pondría en riesgo los votos. “Esto muestra el desconocimiento que hay, ya no solamente en los electores, sino que a nivel de los candidatos respecto de la legislación que debiera ser básica. La carencia de educación cívica es dramática”, declaró.


¿Por qué entonces la misma izquierda que hace unos años atrás llamaba a marcar el voto, ahora llama a no hacerlo mediante una campaña del terror?
Al parecer tal campaña contra el marcar AC en el voto no es más que una iniciativa que apunta a limpiar el polémico proceso constituyente. Un proceso que para muchos está viciado desde el momento en que en el pasado mes de noviembre, los partidos del oficialismo y la oposición decidieron encerrarse entre cuatro paredes, a espaldas de la ciudadanía, para crear lo que el pueblo críticamente bautizó como la “Cocina Constituyente”.

Tal cocina constituyente dejó de lado a las mujeres del país al no incluir la paridad de género, lo mismo hizo con los pueblos originarios, y por si fuera poco, arriesgo la viabilidad de una Constitución acorde a las demandas ciudadanas, al ceder ante la derecha e incluir el antidemocrático quórum de 2/3, el mismo que representa una de las mayores falencias en la actual constitución.

Pero tales cosas no le importaron a nuestra izquierda partidista tanto como las ganas de quedar en la historia, de ser “los que derrumbaron la Constitución de Pinochet”, lo cual se explica en lo rápido y poco pulcro del proceso en el que participaron.

Al respecto, la campaña de Marca tu Voto se erige como una forma con la que el pueblo chileno puede manifestar su descontento por cómo se ha dado este proceso constituyente, sin que eso signifique rechazar la iniciativa de una nueva Constitución.

Es por esta razón, que los mismos partidos que apoyaron el marcar el voto el año 2013, ahora se cambian de equipo y generan esta campaña del terror. Pues el sólo hecho de marcar AC significa un llamado de atención de parte del pueblo chileno, que aun votando apruebo, estaría demostrando su malestar por el cómo se dieron las cosas.

Tal llamado de atención ensuciaría este proceso y todo parece indicar que el ego de la oposición partidista y las ganas de quedar en la historia es más grande que las voluntad de escuchar a su propio pueblo. Es por eso que nace esta campaña del terror, la cual busca silenciar el descontento ciudadano a base de mentiras.

Como ejercicio, hágase la siguiente pregunta: Si Bachelet ganó una elección mucho más apretada el 2013 y con la campaña de marcar AC siendo un éxito Por qué habría riesgo de perder el plebiscito en abril si según las encuestas de opinión pública más de un 70% de las personas votará apruebo?

Quizás estamos pecando de ingenuos, otra vez.

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